La OMS y la carne

La dieta malsana es un importante factor de riesgo de enfermedades crónicas como las cardiovasculares, el cáncer o la diabetes. Las recomendaciones de la OMS (Organización Mundial de la Salud) son:

  • lograr un equilibrio calórico y un peso saludables
  • reducir la ingesta calórica procedente de las grasas
  • cambiar las grasas saturadas por las insaturadas
  • eliminar los ácidos grasos
  • reducir la ingesta de azúcares libres
  • reducir el consumo de sal (sodio), y garantizar que la sal consumida esté yodada.
  • aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos.

Las frutas y las verduras son componentes esenciales de una dieta saludable, y un consumo diario suficiente podría contribuir a la prevención de enfermedades importantes, como las cardiovasculares y algunos cánceres. En general, se calcula que cada año podrían salvarse 1,7 millones de vidas si se aumentara lo suficiente el consumo de frutas y verduras.

La OMS recomienda la ingesta de un mínimo de 400 g diarios de frutas y verduras (excluidas las patatas y otros tubérculos feculentos) para prevenir enfermedades crónicas como las cardiopatías, el cáncer, la diabetes o la obesidad, así como para prevenir y mitigar varias carencias de micronutrientes, sobre todo en los países menos desarrollados.

Las conclusiones de la OMS en su comunicado de Octubre 2015, tomadas en base al resultado de un   Estudio elaborado por el Grupo de Trabajo del CIIC (Centro Internacional de Investigaciones contra el Cáncer) formado por 22 expertos procedentes de 10 países, causaron revuelo cuando afirmaban que la carne roja y de la carne procesada aumentan el riesgo de padecer cáncer y, en consecuencia, se recomendaba limitar su consumo.

La carne procesada fue clasificada como Grupo 1, cancerígeno para los seres humanos.

Carne procesada: carne que ha sido transformada a través de la salazón, el curado, la fermentación, el ahumado, u otros procesos para mejorar su sabor o su conservación. La mayoría de las carnes procesadas contienen carne de cerdo o carne de res, pero también pueden contener otras carnes rojas, aves, menudencias o subproductos cárnicos tales como la sangre.

Ejemplos de carnes procesadas incluyen frankfurt , jamón, salchichas, carne en conserva , y cecina o carne seca, así como carne en lata, y las preparaciones y salsas a base de carne.

Esta categoría se utiliza cuando hay suficiente evidencia de carcinogenicidad en humanos. En otras palabras, hay pruebas convincentes de que el agente causa cáncer. La evaluación se basa generalmente en estudios epidemiológicos que muestran el desarrollo de cáncer en humanos expuestos.

En el caso de la carne procesada, esta clasificación está basada en evidencia suficiente a partir de estudios epidemiológicos que muestran que el consumo de carne procesada provoca cáncer colorrectal.

El informe del estudio concluyó que el consumo de carne procesada causa cáncer colorrectal. También se vió una asociación con el cáncer de estómago, pero la evidencia no es concluyente.

En los estudios revisados, el consumo de carne procesada se asoció con pequeños aumentos en el riesgo de cáncer. En esos estudios, el riesgo generalmente aumentó con la cantidad de carne consumida. Un análisis de los datos de 10 estudios estima que cada porción de 50 gramos de carne procesada consumida diariamente aumenta el riesgo de cáncer colorrectal en aproximadamente un 18%.

La carne roja ha sido clasificada como Grupo 2A, probablemente cancerígena para los seres humanos.

Carne roja: la carne muscular de los mamíferos, incluyendo carne de res, ternera, cerdo, cordero, caballo y cabra.

En el caso de la carne roja, la clasificación se basa en evidencia limitada procedente de estudios epidemiológicos que muestran una asociación positiva entre el consumo de carne roja y el desarrollo de cáncer colorrectal, así como una fuerte evidencia mecanicista.

La evidencia limitada significa que una asociación positiva se ha observado entre la exposición al agente y el cáncer, pero que no se pueden descartar otras explicaciones para las observaciones.

La evidencia más fuerte, aunque todavía limitada, de asociación con el consumo de carne roja es para el cáncer colorrectal. También hay evidencia de enlaces con cáncer de páncreas y cáncer de próstata.

El riesgo de cáncer relacionado con el consumo de carne roja es algo más difícil de estimar debido a que la evidencia de que la carne roja causa cáncer no es tan fuerte. Sin embargo, si se demostrara que la asociación de la carne roja y el cáncer colorrectal es causal, los datos de los mismos estudios sugieren que el riesgo de cáncer colorrectal podría aumentar en un 17% por cada porción de 100 gramos de carne roja consumida diariamente.

(Nota: Información extraída de la página web de la Oms www.who.es)

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