Pak Choi con paté de berenjena y tomate

Elaboración: 50′ | Personas: 4 | Dificultad: Baja

Ingredientes

  • 4 hojas de pak Choi
  • 4 tomates
  • 2 cebolletas
  • Germinados (en este caso, de judía mungo o soja verde)
  • Sal rosa
  • Aceite de oliva (mejor AOVE)
  • 2 berenjenas
  • Cúrcuma en polvo
  • Pimentón rojo dulce
  • Comino en polvo
  • Ajo en polvo

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Elaboración

Poner dos berenjenas partidas a mitades  a hornear a 180º durante 45 minutos.

Mientras transcurre el tiempo de horneado, lavar bien 4 hojas de pak choy.

Lavar y trocear los tomates  en brunoise (a daditos) y las cebollas tiernas a tiras finas.

Una vez horneadas las berenjenas, las peláis y las troceáis y metéis en el recipiente de la trituradora de brazo o de vaso y las alináis, al gusto, con sal, comino, pimentón rojo, cúrcuma y ajo en polvo. Lo trituráis y ya tenéis el paté de berenjena.

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Sólo faltará emplatar:

Ponéis en la base de un plato plano la hoja de pak Choi. Por encima la untáis bien de paté de berejena y sobre él ponéis el tomate, la cebolleta y los germinados.

Aliñar con un poco de sal rosa y aceite de oliva.

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Es un plato muy original y fresquito para el verano. Una receta muy muy rica en nutrientes, primero por presencia de los germinados, y también porque de una forma rápida y vistosa te hace apetecible la hoja cruda de Pak Choi, y te permite aprovechar todas sus increíbles propiedades

Salud!

Pak Choi, la súper col asiática

El Pak Choi ( también denominada Bok Choi) es un tipo de col china que se consume en Asia desde hace siglos. Su nombre científico es Brassica chinensis. En China le otorgan grandes propiedades antiinflamatorias y antiinfecciosas.

Los principales países de cultivo del Pak Choi son China, Corea y Japón, aunque también se cultiva en Europa y América desde hace ya algunos años. Las que encontramos en España provienen casi siempre de Almería.

Se digiere muy fácilmente. El sabor de sus hojas es parecido al de las endibias, pero sus jugosos tallos tienen un ligero sabor dulzón.

A diferencia de otras coles chinas sus hojas son verdes y sus valores nutritivos mucho mayores.

Su valor calórico es muy bajo (13 Kcal/100 gr) por lo que su consumo es óptimo para dietas de adelgazamiento. El Pak Choi no contiene grasas dañinas para el organismo, ni  tampoco azúcares. Su alto contenido en fibra produce un efecto saciante.

Es muy rica en vitaminas A,C, B1, B2,B3, B9 y B6, y contiene minerales y oligoelementos como el ácido fólico, hierro, magnesio, fósforo,potasio, manganeso y grandes cantidades de calcio.

El Centro de Estudios para el control de enfermedades de EEUU le otorgó en un estudio realizado en 2014 el segundo puesto en densidad de nutrientes de entre las 41 verduras y frutas que bautizó como “powerhouse fruits and vegetables”.

Expertos en nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard consideran el Pak Choi como una fuente de calcio mucho mejor que la que proporcionan los productos lácteos.

Un sinfín de estudios científicos concluyen que las verduras crucíferas son un buen remedio contra el cáncer pues contienen componentes que ayudan a regular un sistema de enzimas que combate esta enfermedad. Destaca entre estos estudios el“Cruciferous vegetables and cancer prevention” del National Cancer Institute (Departament of Health and Human Services- USA), que por encima de otras coles halaga las propiedades del pak choi.

Puede consumirse en crudo, al vapor, hervida o salteada.

Los expertos en nutrición aseguran que una taza de Pak Choi crudo contiene el mismo calcio que un vaso de leche y un 34 % de la cantidad diaria que se necesita de vitamina C.

Tanto la vitamina C como las enzimas se pierden y destruyen con la cocción así que ya podéis imaginar que siempre es mejor comer el pak choi crudo que cocinado. Aún así, su altísimo contenido en micronutrientes hace que aún comiéndola cocinada esta super col sea una excelente elección para que la consumamos asiduamente.

Crema de pimiento rojo, aguacate y pepino

Elaboración: 10′ | Personas:    4 | Dificultad: Baja

Ingredientes

  • 1 aguacate maduro
  • 1 pepino
  • ½ taza de pimiento rojo troceado
  • ½ diente de ajo (opcional)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen de primera presión en frío
  • Una pizca de sal rosa
  • Una pizca de pimienta negra
  • Zumo de medio limón
  • Unas ramitas de perejil
  • Unos 300 ml. de agua

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Elaboración

Pelar y trocear el aguacate, el pepino y el pimiento rojo y ponerlos en el vaso del triturador de brazo de o de vaso  o en la Thermomix, junto con el resto de los ingredientes.

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Es una cremita cruda 100% muy refrescante para el verano. Rapidísima y muy sencilla de elaborar. Tanto el perejil como el pimiento rojo suponen un gran aporte de vitamina C para nuestro organismo. Ya sabes que la vitamina C es termosensible y se pierde con el calor, así que es una buenísima opción para asegurar su ingesta.

Puedes sustituir el pimiento rojo por pimiento verde si lo deseas, aunque ten en cuenta que es el rojo el que contiene la vitamina C.

Salud!

Los gatos de Pottenger

Érase una vez un Doctor de California llamado Dr. Francis Pottenger (1901-1967), que en 1932 empezó a realizar un curioso estudio con gatitos. Su estudio duró 10 años (finalizó en 1942) y analizó más de 900 gatos, abarcando a cuatro generaciones de estos animalitos. El estudio se basaba en controlar los alimentos que comían, para lo cual formó 4 grupos de gatos. Los resultados fueron fascinantes nutricionalmente hablando.

Al grupo 1 los alimentó con leche cruda sin pasteurizar, aceite de hígado de bacalao y  carne cocinada.

Al grupo 2 los alimentó con carne sin cocinar y leche pasteurizada.

Al grupo 3 los alimentó con carne cocinada y leche pasteurizada.

Al grupo 4 los alimentó con carne cruda sin cocinar y leche cruda sin pasteurizar.

El Doctor dejó los registros fotográficos y dejó escritas con todo detalle sus observaciones.

Los gatitos del grupo 4 alimentados sin cocción ni temperatura en sus alimentos no presentaron enfermedades crónico-degenerativas. Envejecieron normalmente y murieron a edad madura. Vivieron más y mejor que los gatitos de los otros grupos. Mantuvieron la anchura de su rostro, dientes uniformes y sanos, piel lustrosa, poca pérdida de peso, eran sociables, amistosos, hubo abortos escasos y eran resistentes a las infecciones, parásitos y alergias. Sus crías se mantuvieron sanas durante las cuatro generaciones que abarcó el estudio.

Los gatitos del resto de grupos, a los que les daba la misma comida cocida  que se daba en el Hospital Pottenger a los enfermos (que era la típica dieta occidental) ya durante  la primera generación mostraron enfermedades crónico-degenerativas tales como alergias, artritis, cáncer, cardiopatías, tiroides, hígado, caries, riñón y osteoporosis. La segunda generación mostró las mismas enfermedades pero con mayor severidad. En la tercera generación la mayoría de gatitos nacieron enfermos y murieron a los seis meses. En la cuarta generación tuvo que detener el estudio porque los gatos resultaron estériles y no podían reproducirse. Se detectaba en estos gatitos estrechamiento del cráneo y dentición amontonada, cambios esqueléticos -huesos más alargados- y menores niveles de calcio. El Dr. Pottenger escribió que estos gatitos mostraban toda clase de alergias, estornudaban, tenían respiración sibilante, eran irritables, nerviosos y casi no ronroneaban. Pesaban un 20% menos que los gatitos sanos y su piel estaba áspera y pobre.

Resulta obvio que los gatos que no habían sido alimentados con crudos, presentaban las mismas enfermedades que hoy consideramos como habituales en los humanos: trastornos hepáticos, cardiovasculares, pérdida de dientes, caída anormal de pelo, disminución de la densidad ósea, pulmonía, artritis, diarrea, alergias, irritabilidad…

El Dr. Pottenger dejó escrito que en la nutrición había sustancias claves y fundamentales reactivas al calor. Nunca les denominó “enzimas”, seguramente porque poco se sabía de ellas entonces puesto que se descubrieron a finales del siglo XIX, pero sus observaciones hubieran podido conmocionar las bases de la medicina moderna. Su trabajo, como el de muchos otros, ha sido ignorado. Pero sus gatitos fueron una prueba real de los beneficios que aporta alimentarse con crudos.

Las enzimas son parte fundamental de la salud en los seres vivos. Aporta crudos saludables a tu dieta y tu salud te lo agradecerá!

Aceite aromático

Elaboración: 5′ | Personas:  4 | Dificultad: Baja

Ingredientes

  • Aceite de oliva virgen extra de primera extracción o primera presión en frío
  • Hinojo
  • Romero
  • Eneldo
  • Tomillo
  • Ajos
  • Guindillas

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Elaboración

Se trata simplemente de introducir los ingredientes dentro de una botella o bote de cristal y dejar macerando durante unos días para que el aceite se aromatice al incorporar los aromas de las hierbas.

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Es una forma facilísima de tener siempre un aceite aromático con el que aliñar tus ensaladas, legumbres, arroces, etc.. y como la cantidad de ingredientes los pones a tu gusto y siguiendo tu intuición creas en un momento un aceite único y peculiar que será muy solicitado en tu mesa.

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Salud!

Aceite de oliva, no es oro todo lo que reluce

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El aceite de oliva es conocido como el oro líquido de la dieta mediterránea. Sin embargo, debemos tener en cuenta que con el aceite, no es oro todo lo que reluce.

El aceite se extrae de las semillas oleaginosas (como es el caso del aceite de lino, de girasol, ..) o bien de las aceitunas (aceite de oliva).

Mediante un proceso de compresión mecánica se logra extraer el verdadero aceite de semillas y el verdadero jugo de aceituna.  Este proceso se realiza a temperaturas inferiores a 27º y puede ser de dos tipos:  la primera presión en frío (está en desuso porque se basa en un sistema de prensa muy antiguo y poco higiénico que hoy día no obtendría una denominación de origen ni un registro sanitario) y la primera extracción en frío (es el proceso usado hoy día por el que mediante un sistema de centrifugación se separa el jugo de la aceituna del hueso y de la piel).

Con la compresión mecánica se obtiene un aceite o grasa de altísima calidad. Cuando las aceitunas son de primerísima calidad el aceite obtenido es el Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE), que tiene un grado máximo de acidez del 0,4 y cuando no son de calidad tan suprema  se obtiene el Aceite de Oliva Virgen, con un grado máximo de acidez de 1. Tan sólo la palabra “Extra” diferencia el etiquetado de ambas categorías y también su precio, algo más caro, por supuesto, el Virgen Extra.

El AOVE es el verdadero oro líquido, pues es el que contiene más cantidad de  ácido oleico, prolifenoles, vitamina E y esteroles, Omega 3, Omega 6 y Omega 9, es un buen remedio contra el estreñimiento, rejuvenece y tonifica la piel, ayuda a la generación de enzimas digestivas y facilita el tránsito intestinal. Es una grasa con alto valor calórico pero al ser muy biodisponible se metaboliza muy rápido y por tanto es falso el mito de lo mucho que engorda si se consume en su estado natural y sin freir.

Ambos aceites vírgenes no tienen aditivos químicos ni conservantes ni procesamientos. Pero resultan insatisfactorios desde el punto de vista comercial porque con el proceso mecánico de la primera extracción en frío se extrae sólo el 20%  del aceite que contiene  la semilla o la aceituna.

Por eso las grandes industrias con la finalidad de extraer mucha más cantidad de aceite, usan la temperatura. Obviamente, abaratan su coste de producción y por tanto su precio de venta es mucho menor que el de los aceites vírgenes. Veamos en qué consiste esta transformación:

Estos procesos de transformación  se elaboran con los aceites que no pueden etiquetarse como “Virgen” o como “Virgen Extra”( por ejemplo aceitunas degradadas por llevar demasiado tiempo caídas del árbol)  a las que añaden un ínfimo porcentaje de Virgen Extra.

Después de la primera extracción en frío, para extraer el aceite que aún queda en las semillas o en las aceitunas éstas se someten a un proceso de calentamiento y se hacen hervir con hexano, que es un derivado del petróleo. Posteriormente la mezcla obtenida se eleva a una temperatura de 150 grados para recuperar el hexano por evaporación. Como podéis imaginar, siempre quedan en ese “aceite” residuos tóxicos del hexano. Llegados a este punto lo obtenido es el denominado “aceite lampante”, “aceite crudo” o “aceite sin filtrar”. Su comercialización sólo está permitida para fines industriales y no para consumo humano, no es apto para ser envasado (a pesar de que muchos no cumplen esta limitación). El resultado es un aceite con una acidez superior a los 2 grados, turbio y espeso que confunde a los consumidores que piensan que compran un aceite de primera calidad.

Para poder ser vendido legalmente debe pasar por un proceso de refinación y neutralizado con sosa,  que lo transforma física y químicamente. A continuación le aplican un proceso de desgomado con ácido fosfórico, que le hace perder más minerales y fosfolípidos. Le sigue un proceso de blanqueado, que se realiza al vacío y a temperaturas de entre 95 y 110º, usando decolorantes que eliminan los pigmentos de la clorofila y betacarotenos. Posteriormente lo someten a un proceso de desodorización, que exige temperaturas de entre 180 y 270º, que consigue retirar malos sabores y olores provocando la pérdida de ácidos aromáticos y ácidos grasos libres, dejando de este modo al “aceite” sin valor nutritivo y convirtiéndolo en tóxico. Por último, el proceso de estabilización, por el que le añaden aditivos y antioxidantes químicos como el E-320 (BHA) o el E-321 (BHT) –,  y vitaminas sintéticas- como los E-306 a E-309. El resultado es el aceite refinado y etiquetado como “Aceite de oliva” o “Aceite de girasol”, a secas.

Tengamos en cuenta que a partir de los 110º los ácidos grasos se alteran químicamente. A partir de los 150º las grasas insaturadas o saludables se vuelven mutagénicas (es decir, se convierten en peligrosas para nuestros genes). Por encima de los 160º se forman ácidos grasos trans, que son tóxicos y crean radicales libres siendo también mutagénicos y cancerígenos. A mayor abundamiento, no existe obligación legal de indicar en las etiquetas el contenido de los aditivos E-320 (BHA), E-321 (BHT) ni E-306 a E-309, a pesar de tener efectos cancerígenos.

 Hace poco tiempo que he sabido de las diferencias entre las distintas categorías de aceite que se comercializan. La alimentación de Cruditeka se basa en alimentos sanos y naturales con alto porcentaje de crudos. Rara es la receta donde no encontraréis como ingrediente el Aceite de Oliva. Tened siempre en cuenta que en mis recetas, cuando indico Aceite de Oliva me refiero siempre al verdadero oro líquido, al Aceite Virgen y preferiblemente al AOVE.